Hablamos con la Dra. Eva Martínez Moragón (Jefa de Servicio de Neumología del Hospital Universitario Dr. Peset de Valencia) sobre cómo la menopausia puede afectar la respiración y qué medidas pueden ayudar a las mujeres a controlar el asma y mejorar su calidad de vida.
El asma es una enfermedad crónica muy prevalente que se desarrolla como resultado de una compleja interacción entre factores ambientales y genéticos, en la que los factores hormonales también desempeñan un papel importante.
Para comprender mejor esta patología, he tenido la oportunidad de entrevistar a la Dra. Eva Martínez Moragón, reconocida neumóloga del Hospital Universitario Dr. Peset de Valencia, donde ejerce como jefa del Servicio de Neumología y responsable de la Unidad de Asma desde hace más de una década. Con más de 25 años de experiencia clínica, miembro activo de la Sociedad Española de Patología del Aparato Respiratorio (SEPAR) y ponente habitual en congresos médicos, la doctora Martínez Moragón se ha consolidado como una de las referentes en el tratamiento del asma en la Comunidad Valenciana.
“El asma en la edad adulta es una enfermedad predominante en mujeres y, efectivamente, la menopausia es otra fase de la vida asociada con una mayor frecuencia de asma de nueva aparición. Los cambios hormonales, especialmente la disminución de estrógenos y progesterona, se relacionan con alteraciones inmunológicas que pueden favorecer su desarrollo”, explica.
Un asma con características propias
El asma que se inicia tras la menopausia presenta particularidades clínicas que conviene conocer.
Las mujeres menopáusicas suelen presentar más síntomas y un peor control de la enfermedad en comparación con mujeres no menopáusicas. En la mayoría de las series clínicas, hasta el 80% de las pacientes se clasifican dentro de formas moderadas o graves de asma.
Además, en este grupo son más frecuentes determinadas comorbilidades como la hipertensión arterial o la obesidad, así como alteraciones del equilibrio emocional. Todo ello se traduce, en muchos casos, en una peor función pulmonar, mayor consumo de recursos sanitarios debido a exacerbaciones y un impacto más significativo en la calidad de vida. Las mujeres, de hecho, presentan mayores tasas de hospitalización por asma y peores puntuaciones en síntomas y bienestar relacionado con la enfermedad.
Según la Dra. Martínez Moragón, cuidar la salud respiratoria femenina y detectar precozmente el asma resulta fundamental:

“La menopausia puede ser un periodo de riesgo para desarrollar asma, especialmente en presencia de obesidad. Por ello, ante la aparición de síntomas respiratorios nuevos, es recomendable realizar una evaluación clínica cuidadosa y prestar una atención especial a estas pacientes, que pueden ser más vulnerables”.
En este sentido, destaca que en su unidad se han desarrollado protocolos específicos para reducir los tiempos de diagnóstico. “El objetivo es que las pacientes reciban atención especializada lo antes posible”, señala.
Bajo su dirección, la Unidad de Asma del Hospital Dr. Peset trabaja con un enfoque multidisciplinar en el que, además de los médicos especialistas, participan activamente profesionales de enfermería especializada y psicología.
Tratamiento: un enfoque integral y personalizado
Como ocurre en muchas enfermedades crónicas, no existe una cura definitiva para el asma, pero sí tratamientos eficaces capaces de controlar la enfermedad y mejorar significativamente la calidad de vida.
“Cada paciente es diferente”, explica la doctora Martínez Moragón. “Por eso diseñamos planes personalizados que combinan tratamiento farmacológico, recomendaciones ambientales y de estilo de vida —mantener un peso adecuado, evitar el tabaco o realizar ejercicio físico— y apoyo psicológico cuando está indicado”.
Investigación, docencia y compromiso social
Además de su actividad asistencial, la doctora Martínez Moragón participa en proyectos de investigación relacionados con el tratamiento del asma y colabora como profesora asistencial en la Universitat de València, contribuyendo a la formación de nuevos médicos y especialistas en patología respiratoria.
Para la especialista, uno de los grandes retos sanitarios actuales pasa por reforzar el cuidado de la salud respiratoria de las mujeres, un ámbito en el que los determinantes sociales de la salud adquieren un peso especialmente relevante.
La menopausia es una etapa de cambios que también puede afectar a algo tan esencial como la respiración. Reconocer los síntomas, no restarles importancia y consultar a tiempo permite diagnosticar y tratar el asma de forma precoz, mejorando la calidad de vida de muchas mujeres.
Porque, al final, cuidar la salud respiratoria no es solo tratar una enfermedad: es ayudar a seguir viviendo con normalidad, autonomía y bienestar en cada etapa de la vida.
Manuel Nadal
Autor del artículo
