Apnea del sueño: síntomas, diagnóstico y tratamiento de una enfermedad que sigue infradiagnosticada

La Dra. Loubna Dahmazi, Especialista en Neumología y colaboradora en la Unidad del Sueño en el Hospital Universitario Doctor Peset, Valencia, y Eduardo González, hostelero zaragozano de 54 años diagnosticado de apnea del sueño, comparten en esta entrevista la visión médica y la experiencia real de una enfermedad que continúa estando infradiagnosticada. A través de sus testimonios, conocemos cómo identificar los síntomas, qué factores aumentan el riesgo de padecerla, cuáles pueden ser sus consecuencias si no se trata y cómo ha cambiado la vida de Eduardo desde que comenzó a utilizar una CPAP.

¿Qué es la apnea del sueño y por qué sigue estando infradiagnosticada?

Aunque afecta a millones de personas, la apnea del sueño continúa siendo una enfermedad poco conocida por gran parte de la población. Muchas personas conviven durante años con cansancio, somnolencia, despertares nocturnos o falta de concentración sin sospechar que detrás puede existir un trastorno respiratorio con importantes repercusiones para la salud.

La Dra. Loubna Dahmazi explica que la apnea obstructiva del sueño se produce cuando la vía aérea se colapsa de forma repetida durante el descanso nocturno, impidiendo el paso normal del aire.

«Hay como una interrupción del paso de aire por la vía aérea.»

La apnea del sueño es mucho más frecuente de lo que suele pensarse. Según explica la especialista, se estima que entre un 9% y un 38% de la población podría presentar algún grado de apnea del sueño, aunque muchos casos corresponden a formas leves. En las formas moderadas o graves, que son las que suelen tener una mayor repercusión sobre la salud, la prevalencia puede alcanzar hasta el 20% de la población.

A pesar de ello, una parte importante de los pacientes continúa sin diagnosticar, lo que retrasa el inicio del tratamiento y aumenta el riesgo de complicaciones a largo plazo.

«Incluso dicen que hasta un 20 por 100 de la población está infradiagnosticada.»

La neumóloga señala que el papel de Atención Primaria resulta fundamental para detectar los primeros signos de sospecha y derivar a los pacientes a las unidades especializadas.

Sin embargo, uno de los grandes obstáculos es que muchos afectados normalizan sus síntomas o los atribuyen al estrés, la ansiedad, la edad o el exceso de trabajo.

«Yo pensaba que me despertaba por ansiedad»

La historia de Eduardo González refleja la realidad de muchos pacientes: convivir durante años con la enfermedad sin saberlo.

Hostelero desde hace décadas, reconoce que durante años convivió con síntomas que hoy identifica claramente, aunque entonces jamás pensó que pudieran estar relacionados con una apnea del sueño.

Todo comenzó cuando su pareja empezó a observar algo preocupante mientras dormía.

«Mi pareja me dijo que por la noche no es que ronque. Dice que me quedo ahí suspendido en el aire.»

Aquella observación terminó siendo decisiva.

Hasta ese momento, Eduardo asociaba sus despertares nocturnos al estrés, al ritmo de trabajo o incluso a las consecuencias de haber dejado de fumar años antes.

«Yo pensaba que me despertaba por ansiedad.»

Mirando atrás, reconoce que convivía con una sensación constante de cansancio.

«Es una sensación de no descansar.»

La falta de sueño reparador terminaba afectando a diferentes aspectos de su vida cotidiana.

«Estaba lentito.»

«Te duele la cabeza.»

«Tienes muchísimo sueño.»

Los síntomas que no debemos ignorar

El cansancio persistente nunca debería considerarse normal.

La apnea del sueño puede manifestarse de formas muy diferentes.

Los ronquidos y las pausas respiratorias observadas por la pareja son algunos de los signos más conocidos, pero existen muchos otros síntomas que pueden pasar desapercibidos.

Según explica la Dra. Dahmazi, algunos de los más frecuentes son:

  • Ronquidos.
  • Apneas observadas por terceros.
  • Despertares con sensación de asfixia.
  • Dolores de cabeza al despertar.
  • Boca seca.
  • Somnolencia durante el día.
  • Irritabilidad.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Sensación de lentitud mental.
  • Disminución del deseo sexual.
  • Necesidad frecuente de levantarse a orinar por la noche.
  • Pesadillas o terrores nocturnos.

La especialista resume una sensación muy habitual entre quienes padecen apnea del sueño:

«Tienen la sensación de que les ha atropellado un camión.»

¿Y si duermes solo?

No es necesario tener pareja para sospechar una apnea del sueño.

Uno de los aspectos más importantes de esta enfermedad es que muchas veces es la pareja quien detecta las pausas respiratorias durante el sueño.

Pero ¿qué ocurre cuando una persona duerme sola?

La Dra. Dahmazi insiste en que los síntomas diurnos pueden ser una señal de alerta muy importante.

La somnolencia diurna, los dolores de cabeza matutinos o los problemas de concentración pueden ser señales de alarma.

Incluso existen situaciones especialmente preocupantes.

«Hay conductores profesionales que han tenido problemas o accidentes porque se duermen.»

Por ello, la especialista insiste en no normalizar el cansancio crónico ni asumir que despertarse agotado cada mañana forma parte de la rutina.

Factores de riesgo: quién tiene más probabilidades de padecer apnea del sueño

Sobrepeso, obesidad, hipertensión y enfermedad cardiovascular son algunos de los principales factores de riesgo.

La apnea del sueño puede afectar a cualquier persona, pero existen determinados factores que aumentan el riesgo.

Entre los principales destacan:

  • Sobrepeso y obesidad.
  • Hipertensión arterial.
  • Enfermedad cardiovascular.
  • Antecedentes familiares de problemas cardiovasculares.
  • Consumo habitual de alcohol.
  • Uso de determinados fármacos relajantes musculares (especialmente benzodiacepinas).
  • Menopausia en las mujeres.

La Dra. Dahmazi advierte de que cuando varios de estos factores coinciden, el riesgo aumenta considerablemente.

«Es como una bomba de relojería.»

Las consecuencias de no tratarla

La apnea del sueño no consiste simplemente en roncar.

Sin tratamiento, puede tener consecuencias importantes sobre la salud.

La especialista menciona complicaciones como:

  • Hipertensión arterial.
  • Infarto de miocardio.
  • Ictus.
  • Arritmias.
  • Accidentes de tráfico relacionados con la somnolencia.
  • Deterioro cognitivo.
  • Diabetes.

Además, explica que la inflamación crónica asociada a las apneas repetidas está siendo objeto de investigación por su posible relación con determinados tipos de cáncer.

Sin tratamiento puede aumentar el riesgo de hipertensión, infarto, ictus y accidentes de tráfico.

Su mensaje es claro:

«Si no la tratas, al final en diez años acabas teniendo un infarto.»

Del médico de familia al diagnóstico

Ante la sospecha de apnea del sueño, el primer paso debe ser consultar con Atención Primaria.

Tras la advertencia de su pareja, Eduardo decidió acudir a su médico de Atención Primaria.

El proceso fue mucho más sencillo de lo que imaginaba.

Fue derivado a neumología y realizó una prueba domiciliaria del sueño.

«Me pusieron una maquinita.»

La experiencia fue sencilla y poco invasiva.

«Te pones unos cacharritos y una máquina ahí y a dormir.»

Los resultados llegaron rápidamente.

«No pasaron 48 horas que me llamaron.»

Para Eduardo, el proceso fue mucho más ágil de lo que esperaba.

«No fue lento.»

¿Qué es una CPAP?

La CPAP sigue siendo el tratamiento más eficaz para la mayoría de pacientes con apnea obstructiva del sueño.

La CPAP (Presión Positiva Continua en la Vía Aérea) es un dispositivo que genera un flujo constante de aire para mantener abierta la vía respiratoria durante toda la noche y evitar que se produzcan las apneas.

Gracias a ello, el paciente vuelve a respirar con normalidad mientras duerme y recupera un descanso reparador.

Actualmente existen distintos tipos de mascarillas y equipos mucho más cómodos que los de hace años, permitiendo adaptar el tratamiento a las características de cada persona.

Aunque la CPAP es el tratamiento de referencia para muchos pacientes, la Dra. Dahmazi recuerda que no todos los casos requieren el mismo abordaje. Algunas formas de apnea pueden mejorar con medidas posturales, como dormir de lado o ligeramente incorporado. En otros pacientes puede ser necesaria la valoración por Otorrinolaringología para detectar posibles obstrucciones de la vía aérea superior o por Odontoestomatología para valorar el uso de dispositivos de avance mandibular, especialmente cuando existe intolerancia a la CPAP.

Máquina CPAP utilizada para el tratamiento de la apnea obstructiva del sueño.

«Hay un antes y un después»

Eduardo recuerda perfectamente su primera noche utilizando la CPAP.

Y reconoce que el cambio fue inmediato.

«Dormí toda la noche.»

Algo que incluso sorprendió a la propia especialista.

«No es tan común. Tuviste bastante suerte.»

Desde entonces, asegura que no concibe dormir sin ella.

«No llevaré ropa, pero la máquina sí.»

El tratamiento no solo mejoró su descanso.

También mejoró su energía, su capacidad de concentración y su estado de ánimo.

«Se nota a la hora de levantarte, a la hora del cansancio, a la hora de reaccionar con el público.»

«Hay un antes y un después.»

Mitos sobre la CPAP

Muchas personas sienten miedo cuando escuchan que tendrán que dormir con una máquina.

Sin embargo, tanto la experiencia de Eduardo como la opinión de la Dra. Dahmazi ayudan a desmontar muchos de los mitos existentes.

Las máquinas actuales son más pequeñas, silenciosas y cómodas que las de generaciones anteriores.

Además, permiten viajar y realizar una vida prácticamente normal.

Eduardo lleva su equipo incluso cuando viaja y asegura que la adaptación es mucho más sencilla de lo que la mayoría imagina.

«Peor es no dormir.»

¿Qué tratamientos pueden llegar en el futuro?

Aunque la CPAP continúa siendo el tratamiento de referencia para la apnea del sueño, la investigación sigue avanzando en nuevas alternativas terapéuticas.

Actualmente existen opciones para determinados pacientes, como los dispositivos de avance mandibular o algunos tratamientos dirigidos a la pérdida de peso, especialmente cuando la obesidad desempeña un papel importante en el desarrollo de la enfermedad.

Además, la Dra. Dahmazi explica que se están investigando nuevos tratamientos farmacológicos para la apnea del sueño. Entre ellos destaca la combinación de atomoxetina y oxibutinina (AtoOxy), así como otras líneas de investigación basadas en tratamientos orales destinados a reforzar la musculatura de la vía aérea superior y evitar su colapso durante el sueño.

La especialista señala que estos tratamientos se encuentran todavía en fases iniciales de estudio y que es pronto para conocer cuál será su papel definitivo. No obstante, el objetivo es que puedan utilizarse en el futuro en determinados pacientes, ya sea como alternativa en casos seleccionados o complementando a la CPAP.

A pesar de estos avances, la CPAP sigue siendo actualmente el tratamiento más eficaz y con mayor evidencia científica para la mayoría de pacientes con apnea obstructiva del sueño.

Una entrevista con visión médica y experiencia real

Esta entrevista ha contado con la colaboración de ASENARCO, que facilitó la participación de Eduardo González para aportar la perspectiva de quienes conviven con apnea del sueño en su día a día, y del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Doctor Peset, cuya implicación ha hecho posible la participación de la Dra. Loubna Dahmazi.

Gracias a ambas colaboraciones ha sido posible reunir en una misma conversación la visión médica y la experiencia real de un paciente, ofreciendo una perspectiva más completa de una enfermedad que continúa estando infradiagnosticada.

El mensaje final

Tras años sin saber qué le ocurría, Eduardo anima a cualquier persona con síntomas compatibles a consultar con un profesional.

La Dra. Dahmazi comparte ese mismo mensaje y recuerda que el cansancio constante nunca debería considerarse normal.

Detrás de muchos años de cansancio puede existir una explicación médica y, lo más importante, una solución.

Porque, como demuestra la historia de Eduardo González, detectar la apnea del sueño a tiempo puede mejorar la calidad de vida, prevenir complicaciones cardiovasculares graves y devolver algo tan básico como necesario: la posibilidad de descansar bien.

Manuel Nadal
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