Claves clínicas, tratamiento y avances con el psiquiatra Vicente Tordera
Hay pacientes que consiguen salir de una depresión. Recuperan su vida, vuelven al trabajo, retoman proyectos, vuelven a sentirse ellos mismos.
Pero al cabo de un tiempo, a veces meses, a veces años, la enfermedad vuelve. Y después vuelve otra vez.
Son las personas que padecen depresión recurrente, una de las formas más complejas y persistentes de los trastornos depresivos.
Para entender mejor esta realidad hablamos con Vicente Tordera Tordera, psiquiatra con más de veinte años de experiencia clínica. Es jefe de sección de hospitalización de agudos en el Hospital Lluís Alcanyís de Xàtiva (Valencia), donde trata a pacientes ingresados con patología psiquiátrica grave. Además dirige una unidad especializada en depresión resistente.
Quienes trabajan con él lo describen como un psiquiatra muy orientado a la práctica clínica y a encontrar soluciones concretas para los pacientes. Algo que también se refleja en su manera de hablar de la enfermedad: directa, realista, pero sin perder nunca de vista que detrás de cada diagnóstico hay una persona.
Además de su trabajo en la sanidad pública, pasa consulta privada en Torrent (Valencia), donde sigue a muchos pacientes con trastornos del estado de ánimo.

Cuando se le pregunta por la depresión, empieza por lo esencial.
“Uno de los rasgos más característicos de la depresión es la pérdida de la capacidad de disfrutar, lo que en psiquiatría llamamos anhedonia”.
Cuando la depresión vuelve
La depresión no es una enfermedad igual para todos. Algunas personas atraviesan un episodio aislado y no vuelven a tener problemas. En otras, sin embargo, los episodios se repiten a lo largo de la vida.
Es lo que se conoce como depresión recurrente.
La enfermedad afecta mucho más que al estado de ánimo. Aparecen falta de energía, pérdida de ilusión, alteraciones del sueño y una dificultad creciente para mantener la vida cotidiana.
“Hay personas que estaban funcionando perfectamente y que, de repente, dejan de poder trabajar, relacionarse o disfrutar de su vida diaria porque su propio organismo se lo impide”, explica.
Depresión recurrente y depresión resistente
En psiquiatría existe otro concepto que a menudo se cruza con la depresión recurrente: la depresión resistente.
Se habla de depresión resistente cuando los tratamientos habituales no consiguen mejorar al paciente.
“Cuando iniciamos tratamiento, aproximadamente un 60-70 % de los pacientes responde adecuadamente a la primera línea terapéutica. Después probamos una segunda, pero hay personas que no responden ni a tercera ni a cuarta línea”.
En esos casos la enfermedad puede cronificarse.
Y con el paso del tiempo ambos fenómenos pueden mezclarse.
“Muchas depresiones recurrentes acaban convirtiéndose en depresiones resistentes”.
El peso de la biología
Aunque la depresión a menudo se asocia a problemas vitales o emocionales, la realidad clínica es más compleja.
Existe un componente biológico importante.
“La patología psiquiátrica con mayor transmisión genética es el trastorno bipolar”, explica el psiquiatra. “Una parte de las depresiones recurrentes puede estar relacionada con formas leves del espectro bipolar, especialmente con el trastorno bipolar tipo II”.
Eso no significa que haya una única causa. En la mayoría de los pacientes se combinan predisposición biológica, circunstancias de vida y factores ambientales.
El impacto de las recaídas
Cuando una persona supera un episodio depresivo puede recuperar una vida prácticamente normal.
El problema aparece cuando las recaídas se repiten.
“Hay pacientes que cada año pierden varios meses de su vida funcional debido a recaídas depresivas”, explica el psiquiatra.
Esos periodos de recaída afectan al trabajo, a la vida familiar y también a la percepción que el paciente tiene de su propio futuro.
Muchos lo expresan de forma muy directa:
«Otra vez estoy igual.»
No es solo el episodio actual lo que pesa, sino la sensación de que la historia puede repetirse.
Tratar antes y tratar mejor
En la mayoría de los casos el primer contacto del paciente con el sistema sanitario es el médico de atención primaria, que inicia el tratamiento con antidepresivos.
Los más utilizados pertenecen a dos grandes grupos:
- ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina)
- antidepresivos duales, que actúan sobre serotonina y noradrenalina.
Estos medicamentos actúan sobre lo que se conoce como vía de las monoaminas, relacionada con neurotransmisores como serotonina, noradrenalina y dopamina.
Pero para Tordera hay algo tan importante como el propio tratamiento: la rapidez en ajustar la medicación.
“Durante muchos años el manejo de la depresión ha sido excesivamente conservador en los tiempos de ajuste terapéutico. Se ponía un fármaco y se esperaba cuatro u ocho semanas para ver si funcionaba”.
Hoy la tendencia está cambiando.
“Si a las dos o tres semanas el tratamiento no funciona, hay que cambiar. Cuanto más tiempo pasa una persona deprimida, más riesgo hay de que ese estado se cronifique”.
Una forma diferente de seguir al paciente
Para el psiquiatra valenciano, uno de los cambios más importantes en el futuro del tratamiento de la depresión no será solo farmacológico, sino organizativo.
La clave, explica, es seguir más de cerca al paciente en las primeras fases del tratamiento.
“No siempre es necesario realizar consultas largas. A veces bastan revisiones breves de cinco o diez minutos para valorar si el tratamiento está funcionando”.
Lo importante es no dejar pasar meses sin revisar al paciente.
“No tiene sentido ver a una persona con depresión y citarla dentro de tres meses. En tres semanas ya puedes saber si el tratamiento va bien o hay que cambiar”.
Ese seguimiento más ágil podría evitar que muchos casos evolucionen hacia la cronificación.
Esketamina: una nueva vía de tratamiento
Uno de los avances más importantes en los últimos años en el tratamiento de la depresión resistente es la esketamina.
Se trata de un medicamento que actúa de forma diferente a los antidepresivos clásicos.
Mientras estos actúan sobre serotonina o noradrenalina, la esketamina actúa sobre el glutamato, un neurotransmisor relacionado con la plasticidad cerebral.
“El glutamato participa en los procesos de plasticidad sináptica, favoreciendo la formación de nuevas conexiones neuronales”, explica Tordera.
Por eso se considera un fármaco neuroplasticógeno, capaz de ayudar a restaurar circuitos cerebrales alterados durante la depresión.
El tratamiento se administra por vía intranasal en centros sanitarios, bajo supervisión médica.
Clínica Total Psique Vicente Tordera
Centro especializado en psiquiatría y tratamiento de trastornos del estado de ánimo en Torrent, Valencia.
Durante aproximadamente una hora el paciente permanece en observación, ya que puede aparecer una ligera subida de tensión o una sensación de despersonalización transitoria.
También ha demostrado utilidad en pacientes con ideación suicida, donde puede reducir estos pensamientos con rapidez.
Psicoterapia y hábitos de vida
La psicoterapia también tiene un papel relevante, aunque el psiquiatra insiste en que no debe plantearse como una alternativa excluyente a la medicación.
“La psicoterapia es muy beneficiosa, pero en episodios depresivos mayores suele ser más eficaz cuando se combina con tratamiento farmacológico”.
También influyen factores como el sueño, el ejercicio físico o el consumo de sustancias.
“El ejercicio físico regular tiene un efecto antidepresivo bien documentado en la literatura científica, pero tiene que hacerse con regularidad: al menos cuatro días por semana durante cuarenta minutos”.
Mirando al futuro
La investigación en depresión continúa avanzando.
En los próximos años podrían desarrollarse nuevos tratamientos dirigidos a mecanismos biológicos más específicos, incluyendo terapias relacionadas con la vía glutamatérgica o compuestos derivados de la psilocibina.
Pero, más allá de los nuevos fármacos, Tordera cree que el gran cambio será tratar antes y con más agilidad.
“El tiempo deprimido es tiempo que cronifica”.
Cuando el paciente siente que vuelve a empezar
Tras más de dos décadas tratando pacientes con depresión, el psiquiatra ha visto muchas veces el momento en que alguien vuelve a recaer.
Es uno de los momentos más duros para el paciente.
“Muchos te dicen que están cansados de volver a empezar”.
En esos momentos intenta recordarles algo importante.
Que la enfermedad no define toda su vida.
“En la vida todos nos enfrentamos a dificultades. Hay personas con enfermedades crónicas muy duras. Lo importante es centrarse en lo que sí podemos cambiar”.
Y ahí aparece el mensaje que intenta transmitir siempre a sus pacientes:
Incluso cuando alguien está pasando por una depresión, siempre hay margen para mejorar.
La esperanza está en recordar que ya ha habido momentos mejores y que pueden volver a llegar.
Manuel Nadal
Autor del artículo
