El Dr. Manuel Martínez-Sellés, cardiólogo del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid desde 2020, y la Dra. Felicidad Rodríguez Sánchez, profesora de Genética Médica en la Universidad de Cádiz y presidenta del Colegio Oficial de Médicos de Cádiz desde 2024, analizan en sendas entrevistas los principales retos de la profesión médica y el papel que desempeñan los Colegios Oficiales de Médicos en la defensa de los profesionales y de los pacientes. A través de sus reflexiones, este reportaje ofrece una visión conjunta sobre el funcionamiento de estas instituciones y aborda cuestiones de máxima actualidad, como la reforma del Estatuto Marco, las guardias médicas, la falta de especialistas, las homologaciones de títulos, la planificación de los recursos humanos, el intrusismo profesional o el impacto de la inteligencia artificial en la práctica clínica.
¿Qué papel desempeñan realmente los Colegios Oficiales de Médicos?
Para buena parte de la población, los Colegios Oficiales de Médicos son instituciones poco conocidas. La mayoría de los ciudadanos sabe que un médico debe estar colegiado para poder ejercer, pero desconoce cuáles son sus funciones, qué papel desempeñan en la defensa de la profesión y, sobre todo, cómo contribuyen a garantizar una asistencia sanitaria de calidad.
Con el objetivo de acercar esta realidad al público general, este reportaje reúne las reflexiones de dos representantes de la profesión médica: el Dr. Manuel Martínez-Sellés, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, y la Dra. Felicidad Rodríguez Sánchez, presidenta del Colegio Oficial de Médicos de Cádiz. Aunque ambos analizan una realidad común, cada uno aporta la experiencia de su comunidad autónoma, permitiendo obtener una visión amplia sobre algunos de los debates que marcarán el futuro de la medicina española.
¿Qué hace realmente un Colegio de Médicos?
¿Qué es un Colegio Oficial de Médicos?
- Corporación de derecho público.
- Colegiación obligatoria para ejercer.
- Garantiza el cumplimiento del Código Deontológico.
- Defiende los intereses profesionales.
- Protege a los pacientes.
- Ofrece formación y asesoramiento.
- Representa a los médicos ante las administraciones.
La respuesta de ambos presidentes coincide en una idea esencial: los Colegios Oficiales de Médicos existen, ante todo, para garantizar que la medicina se ejerza correctamente y proteger tanto a los profesionales como a los pacientes.
El Dr. Manuel Martínez-Sellés resume esta misión de forma muy clara:
«El Colegio Médicos es la institución que asegura que la medicina se ejerce de forma adecuada, se ejerce de forma adecuada desde dos puntos de vista: desde el punto de vista científico, pero también desde el punto de vista ético, deontológico. Entonces, básicamente nuestra principal función es asegurar que todo médico que ejerce la medicina, en nuestro caso, en el ámbito de la Comunidad de Madrid, pues lo está haciendo de forma adecuada.»
La Dra. Felicidad Rodríguez comparte esa misma visión, poniendo el acento en la protección de la ciudadanía.
«Lo primero es un organismo de derecho público. Lo primero para proteger al paciente, para proteger a la ciudadanía. Es la principal misión del colegio. Por un lado, dando garantía de titulación, es decir, la lucha contra el intrusismo, y el control ético y deontológico de los propios profesionales. Nosotros, como colectivo, nos autorregulamos para asegurar que la medicina se ejerce con total garantía y pensando en el paciente.»
Ambos coinciden en que la labor de estas corporaciones va mucho más allá de la colegiación obligatoria. Su función incluye velar por que los médicos ejerzan conforme a los principios científicos y éticos de la profesión, representar al colectivo ante las administraciones y contribuir a mejorar el funcionamiento del sistema sanitario.
Para el presidente del Colegio de Médicos de Madrid, esa misión también implica defender unas condiciones adecuadas para el ejercicio profesional.
«El colegio, a los médicos, lo que aporta es la defensa de la profesión (…), intentar contribuir a que la medicina se ejerza de forma adecuada (…), desde ratios médico-paciente, condiciones de ejercicio de la profesión, horarios laborales, las guardias, equipamientos adecuados (…). El Colegio tiene esta doble vertiente: defensa de la profesión, pero también defensa de la salud poblacional.»
La presidenta del Colegio de Médicos de Cádiz resume esa filosofía en una frase que sintetiza el espíritu de estas instituciones.
«Las dos funciones fundamentales de los colegios son la defensa de la profesión y la defensa del paciente.»
Precisamente esa doble responsabilidad explica que los colegios médicos participen activamente en ámbitos tan diversos como la formación continuada, la deontología, la lucha contra el intrusismo profesional, la defensa de los médicos frente a las agresiones, la interlocución con las administraciones sanitarias o la mejora de las condiciones en las que se desarrolla la asistencia sanitaria. Estos aspectos, muchos de ellos poco conocidos por la ciudadanía, constituyen una parte esencial del trabajo diario de unas instituciones cuyo objetivo último es contribuir a una medicina de mayor calidad y más segura para todos.
Cuando la ética también protege al paciente
Si existe un ámbito en el que los Colegios Oficiales de Médicos desempeñan una función especialmente relevante, ese es el de la ética y la deontología profesional. Aunque suele pasar desapercibido para la mayoría de los ciudadanos, los colegios son los encargados de velar por que los médicos ejerzan su profesión respetando los principios éticos que rigen la práctica clínica y, cuando es necesario, actuar frente a conductas que puedan poner en riesgo la seguridad de los pacientes.
El presidente del Colegio de Médicos de Madrid explica que uno de los pilares de la institución consiste precisamente en garantizar que la medicina se ejerza desde el rigor científico, pero también desde el compromiso ético.
«El Colegio de Médicos es la institución que asegura que la medicina se ejerce de forma adecuada desde dos puntos de vista: desde el punto de vista científico, pero también desde el punto de vista ético, deontológico.»
En Cádiz, la Dra. Felicidad Rodríguez conoce especialmente bien esta labor. Antes de acceder a la presidencia del colegio formó parte de las comisiones de Deontología del propio Colegio de Médicos de Cádiz, del Consejo Andaluz de Colegios de Médicos y de la Organización Médica Colegial, una experiencia que le ha permitido conocer de cerca los dilemas éticos y los procedimientos disciplinarios que pueden surgir durante el ejercicio profesional.
Durante la entrevista explica que el Código de Deontología constituye el marco que guía la actuación de todos los médicos y que los colegios tienen la responsabilidad de hacerlo cumplir.
«El cumplimiento de las normas deontológicas nos obliga a todos los médicos y el código es el que nos rige, el que nos da base a la autorregulación de la profesión. Tiene capacidad sancionadora si algún compañero incumple algún principio deontológico o hace mala praxis. A través de las denuncias que llegan al colegio, ya sean de profesionales o de pacientes, se abre el correspondiente expediente y, si existe una falta deontológica, puede llegarse incluso a la pérdida de la colegiación.»
Esta capacidad disciplinaria convierte a los colegios en una garantía adicional para la sociedad. Aunque estos procedimientos son excepcionales, permiten actuar cuando un profesional incumple gravemente las obligaciones éticas inherentes a la profesión médica.
Junto a la deontología, ambos presidentes muestran una especial preocupación por el incremento del intrusismo profesional, un fenómeno que consideran cada vez más frecuente y que afecta especialmente a determinadas áreas asistenciales.
La Dra. Rodríguez reconoce que buena parte de los casos detectados se producen en el ámbito de la medicina estética.
«Mucho en temas de estética, de clínicas que están llevando a cabo actuaciones que no corresponden a la profesión médica (…). Es muy frecuente este tipo de intrusismo. Incluso hemos detectado médicos que dan cobertura a este tipo de actuaciones poniendo su nombre, y eso es una falta deontológica que también perseguimos.»
Ante estas situaciones, explica que la actuación del colegio es inmediata.
«Nosotros nos vamos directamente al juzgado.»
Desde Madrid, Martínez-Sellés recuerda que una de las responsabilidades del colegio consiste precisamente en proteger a los pacientes frente a quienes no ejercen correctamente la medicina.
«Tiene que ser una seguridad para los pacientes saber que, si hay un médico que está haciendo cosas que no son adecuadas, el Colegio de Médicos puede sancionar e incluso retirarle la potestad de ejercer la medicina.
En un contexto en el que proliferan ofertas sanitarias fuera de los cauces habituales y aumenta la presencia de personas sin la cualificación necesaria realizando actos propios de la profesión médica, ambos presidentes coinciden en que la vigilancia ética y la lucha contra el intrusismo seguirán siendo dos de las principales responsabilidades de los Colegios Oficiales de Médicos, no solo para proteger a la profesión, sino, sobre todo, para garantizar la seguridad de los pacientes.
Estatuto Marco, el gran punto de fricción con el Ministerio de Sanidad
Si hubo un asunto que ocupó buena parte de ambas entrevistas fue la futura reforma del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud. Tanto el Colegio Oficial de Médicos de Madrid como el de Cádiz comparten una postura claramente crítica con el texto planteado por el Ministerio de Sanidad y consideran que la profesión médica no ha sido suficientemente escuchada durante su elaboración.
Aunque el Estatuto Marco regula las condiciones laborales de todos los profesionales del Sistema Nacional de Salud, ambos presidentes defienden que la profesión médica posee unas características diferenciales —por formación, responsabilidad y competencias— que deberían quedar reflejadas en una regulación específica.
El Dr. Manuel Martínez-Sellés resume cuál considera que es la principal reivindicación de la profesión.
«El aspecto fundamental es que se tenga en cuenta la peculiaridad de nuestra profesión (…). No puede ser que se intente igualar la regulación de la profesión médica con otras profesiones sanitarias que no tienen ni las mismas competencias, ni el mismo periodo de formación, ni la misma responsabilidad, ni las mismas guardias.»
Desde Cádiz, la Dra. Felicidad Rodríguez desarrolla esa misma idea poniendo el foco en la responsabilidad que asume el médico durante todo el proceso asistencial.
«Nosotros consideramos que es importante que exista una clasificación profesional diferenciada (…). Hay que tener en cuenta el título universitario habilitante de seis años, el título de especialista, el grado de autonomía profesional y la responsabilidad clínica, diagnóstica y de seguimiento. Los médicos son los responsables del diagnóstico, del tratamiento y de la dirección del proceso asistencial, y eso debe quedar reflejado en el Estatuto.»
Además de ese reconocimiento profesional, la presidenta del Colegio gaditano considera necesario que la futura norma contemple otros aspectos fundamentales para el desarrollo de la profesión.
«Pensamos también que la figura del tutor debería tener un apartado específico (…), que hay que hacer un seguimiento de las condiciones laborales, incidir en la formación continuada, reconocer las tareas de investigación que llevan a cabo los médicos y disponer de tiempo para ello.»
Una profesión unida frente a la reforma
Uno de los aspectos que más llamó la atención durante ambas entrevistas fue la coincidencia al afirmar que pocas veces la profesión médica había mostrado un consenso tan amplio.
Martínez-Sellés destaca que la reforma ha conseguido unir a colectivos que tradicionalmente mantenían posiciones diferentes.
«Hay unanimidad. Todos los sindicatos médicos, los colegios de médicos, los decanos de las facultades de Medicina, las sociedades científicas, los estudiantes de Medicina… hay una unión total de la profesión médica contra este Estatuto Marco genérico.»
Una valoración prácticamente idéntica realiza Felicidad Rodríguez.
«La postura es unánime en todos los colegios médicos, en los sindicatos médicos y en todos los profesionales.»
Ambos lamentan, sin embargo, que esa posición común no haya tenido todavía el reflejo esperado en las negociaciones con el Ministerio de Sanidad.
La presidenta del Colegio de Médicos de Cádiz considera especialmente preocupante que los representantes de la profesión no hayan participado de forma activa en la negociación.
«No ha habido ningún cambio. Los sindicatos médicos no han sido invitados a hablar del tema y, sin hablar con los médicos, el sistema de salud no puede mejorar. Los médicos son la columna vertebral del sistema.»
En la misma línea, Martínez-Sellés expresa su deseo de que el diálogo pueda reconducirse en los próximos meses.
«Ojalá la ministra tenga en cuenta a la profesión médica (…), pero de momento no ha querido escucharla.»
Pese al clima de tensión existente, ambos mantienen la esperanza de que las alegaciones presentadas por las organizaciones médicas puedan ser tenidas en consideración antes de la aprobación definitiva del texto, convencidos de que una reforma de esta magnitud debería contar con el consenso de quienes conocen de primera mano la realidad asistencial.
Lamentablemente, tras la realización de la entrevista hemos tenido conocimiento de que el Gobierno Central ha tomado una medida contra la sede del Colegio de Médicos de Madrid, que el Dr. Martínez-Sellés pone en relación con su defensa firme de un estatuto médico propio.
Las guardias médicas: una reivindicación histórica de la profesión
Otro de los asuntos que preocupa especialmente a los representantes de la profesión médica es la regulación de las guardias. Tanto el Colegio de Médicos de Madrid como el de Cádiz consideran que el actual modelo necesita una profunda revisión para adaptarlo a la realidad asistencial y mejorar las condiciones laborales de los profesionales.
Las guardias de 24 horas forman parte desde hace décadas del funcionamiento habitual de hospitales y servicios de urgencias. Sin embargo, ambos presidentes consideran que esta organización del trabajo debe evolucionar para garantizar tanto el bienestar de los médicos como la seguridad de los pacientes.
La Dra. Felicidad Rodríguez defiende que el tiempo dedicado a las guardias debe ser reconocido como auténtico tiempo de trabajo.
«Entendemos que el término de guardia no es el adecuado. Son jornadas laborales que tienen que ser contabilizadas como tales y esa es una de las alegaciones que tenemos al Estatuto.»
Además, insiste en que los periodos de descanso deben respetarse de forma estricta.
«Después de la guardia hay que tener un descanso (…). También tiene que existir descanso entre la jornada normal y las guardias, y que todo ello se contabilice de cara a la jubilación.»
Desde Madrid, Manuel Martínez-Sellés considera que uno de los problemas del nuevo Estatuto Marco es precisamente que pretende regular un aspecto tan específico sin escuchar suficientemente a quienes realizan estas jornadas.
«Tenemos profesionales que ni siquiera realizan estas guardias que están determinando cómo se van a hacer esas guardias en el futuro, lo cual me parece un contrasentido.»
El presidente madrileño recuerda además que las guardias forman parte de una reivindicación más amplia relacionada con el reconocimiento de la profesión médica y sus particularidades.
«No solo no reconoce las peculiaridades de nuestra profesión, sino que tampoco va a resolver muchos de los problemas que existen actualmente, como las guardias de 24 horas o las libranzas.»
horas o las libranzas.»
Mucho más que una cuestión laboral
Aunque pueda parecer un debate exclusivamente laboral, ambos coinciden en que afecta directamente a la calidad asistencial. Un profesional que acumula largas jornadas de trabajo necesita disponer de tiempos adecuados de recuperación para mantener el máximo nivel de atención durante la asistencia a los pacientes.
Por ello, los Colegios de Médicos defienden que cualquier modificación futura debe realizarse contando con la experiencia de quienes desarrollan diariamente su labor en hospitales y centros de salud.
En este punto, Madrid y Cádiz vuelven a mostrar una posición coincidente: reconocer las guardias como tiempo efectivo de trabajo, garantizar los descansos obligatorios y adaptar la organización asistencial a la realidad actual constituyen elementos imprescindibles para dignificar el ejercicio de la medicina y asegurar una atención sanitaria de calidad.
¿Faltan médicos o faltan especialistas?
La escasez de médicos es uno de los debates que con más frecuencia aparece en la actualidad sanitaria. Sin embargo, durante las entrevistas ambos presidentes coinciden en introducir un importante matiz: el problema no es tanto el número de médicos que se gradúan cada año, sino la falta de especialistas en determinadas áreas y la dificultad para planificar adecuadamente los recursos humanos.
La Dra. Felicidad Rodríguez considera que, cuando se analizan las cifras de forma global, la situación puede llevar a conclusiones erróneas.
«En España no faltan médicos en conjunto (…). Esa cifra incluye a los graduados en Medicina que no tienen especialidad y eso puede distorsionar las conclusiones.»
La presidenta del Colegio de Médicos de Cádiz explica que el verdadero problema aparece cuando se analiza la disponibilidad de especialistas.
«Hay especialidades en las que nos faltan especialistas. En Medicina Familiar es un problema, pero también van a faltar en otras especialidades como Anestesia, Radiodiagnóstico o Psiquiatría.»
A ello se añade, según explica, una distribución desigual de los profesionales.
«Luego están mal distribuidos, en el sentido de que hay puestos de difícil cobertura.»
Desde Madrid, Manuel Martínez-Sellés también pone el acento en la necesidad de cuidar a los profesionales una vez finalizada su larga etapa formativa.
«Estamos formando médicos especialistas después de un total de once o doce años (…) y luego no estamos cuidando a estos profesionales. Creo que necesitamos hacer un esfuerzo para retener el talento que estamos formando.»
La fuga de talento: un reto para la sanidad española
Si la falta de especialistas preocupa a los Colegios Oficiales de Médicos, existe otro fenómeno estrechamente relacionado que ambos presidentes consideran especialmente inquietante: la marcha de profesionales al extranjero o a otros sistemas sanitarios en busca de mejores condiciones laborales.
Formar a un médico especialista supone un proceso largo y altamente exigente. Tras acceder a una de las carreras universitarias con mayor nota de corte, los futuros médicos completan seis años de grado, preparan el examen MIR y realizan entre cuatro y cinco años de residencia. Una formación que puede prolongarse durante más de una década y que requiere una importante inversión por parte del propio profesional y del sistema sanitario.
El Dr. Manuel Martínez-Sellés considera que, una vez completado ese recorrido, España no está siendo capaz de retener a parte de ese talento.
«Estamos formando médicos especialistas después de un total de once o doce años (…) y luego no estamos cuidando a estos profesionales. Creo que necesitamos hacer un esfuerzo para retener el talento que estamos formando.»
El presidente del Colegio de Médicos de Madrid explica que muchos profesionales encuentran en otros países europeos mejores condiciones económicas, mayor estabilidad laboral y un entorno más favorable para desarrollar su carrera, lo que favorece que decidan continuar su trayectoria fuera de España.
Desde Cádiz, la Dra. Felicidad Rodríguez comparte esta preocupación y recuerda que el fenómeno ya tiene un impacto visible en Andalucía.
«Estamos viendo un trasvase (…) y un 6 o 7 % al extranjero. (…) Las condiciones de trabajo deben ser revisadas para que la gente esté contenta y haga su trabajo en condiciones.»
Ambos coinciden en que mejorar las condiciones laborales, ofrecer estabilidad y reconocer adecuadamente la responsabilidad que asume el médico son medidas imprescindibles para evitar que profesionales altamente cualificados desarrollen su carrera fuera de nuestro país.
Porque, como recuerdan ambos presidentes, el verdadero reto no consiste únicamente en formar más médicos, sino en conseguir que quienes se han preparado durante años encuentren en España motivos suficientes para ejercer aquí toda su carrera profesional.
La relación médico-paciente: el valor de la confianza
Más allá de los debates sobre legislación, condiciones laborales o planificación sanitaria, existe un aspecto que ambos presidentes consideran irrenunciable: la relación entre el médico y el paciente. En un momento en el que la medicina avanza a gran velocidad gracias a la tecnología y al desarrollo científico, ambos coinciden en que la confianza depositada por el paciente en su médico continúa siendo el eje sobre el que se sustenta una atención sanitaria de calidad.
Para ello resulta imprescindible que cada profesional desempeñe las funciones para las que ha sido específicamente formado. No se trata de establecer jerarquías entre las distintas profesiones sanitarias, sino de reconocer las competencias y responsabilidades propias de cada una de ellas.
La Dra. Felicidad Rodríguez insiste en que el trabajo en equipo constituye uno de los pilares de la asistencia sanitaria, pero recuerda que el médico asume una responsabilidad clínica que debe preservarse.
«Nosotros creemos en el trabajo en equipo. Creemos que todos los profesionales sanitarios son indispensables (…), pero la invasión de competencias no es adecuada porque, en último término, lo que se ve afectado son los pacientes, la seguridad clínica y la calidad asistencial.»
En esa misma línea, el presidente del Colegio de Médicos de Madrid considera que el reconocimiento de la profesión médica no responde únicamente a una cuestión laboral, sino también a la responsabilidad que implica tomar decisiones diagnósticas y terapéuticas.
«Ojalá el reconocimiento que creemos que merece el único profesional que está capacitado para diagnosticar, para tratar y para recetar sea el reconocimiento que realmente tenga en el futuro.»
Durante la entrevista surgió también una cuestión que, aunque pueda parecer menor, ambos consideran esencial para reforzar la confianza del paciente: saber quién le está atendiendo en cada momento.
Rodríguez recuerda que el ciudadano tiene derecho a conocer qué profesional le está prestando asistencia y cuál es su capacitación.
«Es importante que el paciente sepa quién le está atendiendo (…), si es un enfermero, si es un médico, si es un médico general o si es un médico especialista en Medicina Familiar.»
Por ello, los Colegios de Médicos también impulsan iniciativas para que los facultativos se identifiquen correctamente durante la asistencia, reforzando la transparencia y la confianza en el sistema sanitario.
En definitiva, ambos presidentes coinciden en que la relación médico-paciente continúa siendo uno de los principales activos de la sanidad española y que preservar esa confianza exige proteger la calidad de la formación, respetar las competencias profesionales y garantizar unas condiciones de ejercicio que permitan ofrecer la mejor atención posible.
Mirando al futuro: los retos de los Colegios de Médicos
La medicina vive una etapa de profundos cambios. Al envejecimiento de la población y al incremento de las enfermedades crónicas se suman la transformación digital, la inteligencia artificial, la medicina personalizada o la necesidad de adaptar la planificación de los recursos humanos a una realidad cada vez más compleja.
Los dos presidentes coinciden en que los Colegios de Médicos tendrán un papel decisivo para afrontar estos desafíos.
Desde Madrid, Manuel Martínez-Sellés señala que la profesión se encuentra ante una auténtica revolución tecnológica.
«Tenemos ahora un montón de desafíos, con la inteligencia artificial, la robótica, todo el tema del big data, etcétera.»
No obstante, considera que estos avances deben servir para mejorar la asistencia y nunca para desdibujar el papel del médico.
En Cádiz, Felicidad Rodríguez pone el foco en otro aspecto igualmente importante: la necesidad de que el conocimiento científico vaya acompañado de una reflexión ética permanente.
«Los problemas de ética se están planteando muchísimo conforme avanza el conocimiento. Todo lo que tiene que ver con genómica, gestión de grandes bases de datos, confidencialidad, consentimiento informado…»
A estos retos tecnológicos se suma otro de carácter organizativo: planificar adecuadamente el relevo generacional de la profesión.
La presidenta del Colegio gaditano advierte de que una parte importante de los médicos se jubilará durante los próximos años, lo que obliga a diseñar estrategias a largo plazo.
«Hay que plantearse una planificación a largo plazo de recursos humanos.»
Para Martínez-Sellés, esa planificación pasa también por cuidar mejor a quienes ya forman parte del sistema sanitario.
«Necesitamos hacer un esfuerzo para retener el talento que estamos formando.»
Ambos coinciden, además, en que la formación médica no termina al finalizar la residencia. La actualización permanente de conocimientos será cada vez más importante en una medicina que evoluciona a gran velocidad, motivo por el que consideran que la formación continuada debe seguir ocupando un lugar central tanto en los Colegios de Médicos como en la organización del propio sistema sanitario.
Lejos de perder relevancia, ambos presidentes creen que los Colegios Oficiales de Médicos tendrán un papel aún más importante en los próximos años. Defender la calidad asistencial, garantizar el ejercicio ético de la profesión, proteger a los pacientes, favorecer la formación continuada y actuar como interlocutores entre los profesionales y las administraciones serán algunos de los grandes desafíos de unas instituciones que deberán adaptarse a una medicina cada vez más tecnológica, pero que seguirá teniendo en la relación humana entre médico y paciente su principal razón de ser.
Una profesión imprescindible ante los retos del futuro
Los Colegios Oficiales de Médicos forman parte de la estructura de la sanidad española desde hace más de un siglo, aunque para buena parte de la ciudadanía su labor continúa siendo poco conocida. Sin embargo, detrás de cada colegiación, de cada expediente deontológico, de cada actividad formativa o de cada posicionamiento institucional existe un objetivo común: garantizar que la medicina se ejerza con rigor científico, responsabilidad ética y siempre al servicio del paciente.
A lo largo de estas conversaciones, tanto Manuel Martínez-Sellés como Felicidad Rodríguez coinciden en un mensaje esencial: la defensa del médico no puede entenderse como un interés corporativo, sino como una forma de proteger la calidad asistencial. Un sistema sanitario fuerte necesita profesionales bien formados, reconocidos, con estabilidad laboral y con capacidad para ejercer plenamente las competencias que les corresponden.
Las entrevistas reflejan también una profesión inmersa en un momento de profundas transformaciones. La falta de especialistas en determinadas áreas, el relevo generacional, la planificación de los recursos humanos, el debate sobre el nuevo Estatuto Marco, la incorporación de la inteligencia artificial o los nuevos retos éticos obligan a replantear muchos aspectos de la organización sanitaria. Ante este escenario, ambos presidentes defienden que las decisiones que afectan al futuro de la medicina deben contar con la participación activa de quienes ejercen la profesión cada día.
Al mismo tiempo, ambos recuerdan que la esencia de la medicina permanece inalterable. La tecnología podrá facilitar diagnósticos, mejorar la precisión o ayudar en la toma de decisiones, pero difícilmente sustituirá valores como la confianza, la responsabilidad, la empatía o el juicio clínico que caracterizan la relación entre un médico y su paciente.
En una sociedad que demanda una sanidad cada vez más eficiente, accesible y segura, los Colegios Oficiales de Médicos afrontan el reto de seguir siendo garantes de la buena práctica profesional, interlocutores de la profesión ante las administraciones y defensores de una medicina de calidad. Un papel discreto para muchos ciudadanos, pero imprescindible para preservar uno de los pilares fundamentales de nuestro sistema sanitario. Quizá ese sea el principal mensaje que dejan ambas entrevistas: cuidar de quienes cuidan también es una forma de cuidar de los pacientes. Y en esa misión, los Colegios de Médicos continúan desempeñando un papel que va mucho más allá de la colegiación o de la gestión administrativa: contribuyen a mantener la confianza de la sociedad en la profesión médica y a velar por una asistencia sanitaria basada en la competencia, la ética y el compromiso con las personas
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