Cáncer de ovario: la historia de Sonia y las lecciones de una oncóloga para que ninguna mujer se sienta sola

De izquierda a derecha: Dra. Núria Calvo Vergés, oncóloga médica del Hospital de Sant Pau (Barcelona), y Sonia Cabezón, paciente de cáncer de ovario.

La Dra. Núria Calvo Vergés, oncóloga médica en el Hospital de Sant Pau de Barcelona, conversa con Sonia Cabezón, nacida en Portugalete y residente en Gautegiz Arteaga ambos municipios de Bizkaia, y diagnosticada de cáncer de ovario en 2018. Médica y paciente recorren juntas cada etapa de la enfermedad para analizar las necesidades reales de las mujeres, los retos pendientes, el papel de las asociaciones de pacientes y los avances que están cambiando el futuro del cáncer de ovario.

Una historia que comenzó con una intuición

Cuando Sonia recuerda los meses previos al diagnóstico, hay una sensación que sigue teniendo muy presente. Su cuerpo estaba cambiando y ella sabía que algo no iba bien. Habían aparecido molestias abdominales, problemas digestivos y una hinchazón progresiva que no conseguía explicar.

Durante la entrevista recuerda una frase que acabaría escuchando después en muchas otras mujeres con cáncer de ovario:

«Esta tripa no es mía.»

Lo que parecía un problema digestivo o incluso un cólico renal terminó siendo un cáncer de ovario. Sin embargo, antes de llegar al diagnóstico hubo consultas, incertidumbre y respuestas que no terminaban de encajar con lo que estaba sintiendo.

La Dra. Núria Calvo explica que este es uno de los grandes desafíos de la enfermedad. El cáncer de ovario suele presentar síntomas poco específicos y, con frecuencia, cuando se detecta ya se encuentra en fases avanzadas. Aun así, insiste en una idea que atraviesa toda la conversación: las pacientes suelen percibir que algo está cambiando mucho antes de tener un diagnóstico.

Por eso considera fundamental algo aparentemente sencillo, pero enormemente importante:

«Escuchar a la paciente.»

Cuando escuchar puede marcar la diferencia

Uno de los temas que surge de forma natural durante la entrevista es la necesidad de prestar más atención a los síntomas que describen las mujeres.

La Dra. Calvo reconoce que todavía existen situaciones en las que determinados síntomas pueden ser minimizados o interpretados de manera diferente según quién los explique.

De hecho, realiza una reflexión especialmente contundente:

«A ningún hombre se le ocurrirá decirle que tiene nervios en el estómago.»

La oncóloga considera que todavía persisten determinados sesgos que pueden influir en cómo se valoran algunos síntomas. Sonia recuerda que precisamente una de las explicaciones que recibió en aquellos primeros momentos apuntaba a problemas relacionados con los nervios.

Ambas coinciden en que una de las principales necesidades antes del diagnóstico es mejorar la escucha clínica, aumentar el conocimiento sobre los síntomas del cáncer de ovario y facilitar un acceso más ágil a las pruebas diagnósticas cuando los síntomas persisten.

El impacto del diagnóstico

Recibir un diagnóstico de cáncer cambia la vida de cualquier persona.

Aparecen preguntas sobre el futuro, sobre la familia, sobre los tratamientos y sobre las posibilidades de recuperación. También aparecen el miedo y la incertidumbre.

La Dra. Calvo explica que este momento requiere algo más que conocimientos médicos. Las pacientes necesitan información clara, tiempo para comprender lo que está ocurriendo y profesionales capaces de acompañarlas emocionalmente.

Sonia recuerda que el diagnóstico no afecta únicamente a quien recibe la noticia. La enfermedad impacta también en la pareja, los hijos, los padres y el entorno más cercano.

Por eso considera tan importante que la información sea comprensible y que las pacientes puedan sentirse acompañadas desde el primer momento.

Las necesidades de las pacientes en cada etapa

Uno de los aspectos más interesantes de la conversación es que permite identificar necesidades concretas a lo largo de todo el proceso.

Antes del diagnóstico

Las principales necesidades que identifican son:

  • Mayor conocimiento de los síntomas del cáncer de ovario.
  • Más formación y sensibilización.
  • Menos retrasos en las pruebas diagnósticas.
  • Mayor acceso a ecografías cuando existen síntomas persistentes.
  • Escucha activa por parte de los profesionales.

Tras el diagnóstico

Las pacientes necesitan:

  • Información clara y adaptada a cada situación.
  • Apoyo psicológico.
  • Tiempo para asimilar la noticia.
  • Participar en las decisiones sobre su tratamiento.
  • Acompañamiento emocional para ellas y sus familias.

Durante el tratamiento

Las necesidades cambian, pero siguen siendo muy importantes:

  • Información práctica sobre los efectos secundarios.
  • Apoyo emocional continuado.
  • Coordinación entre especialistas.
  • Acceso a enfermería especializada.
  • Recursos sociales y psicológicos.

Después del tratamiento

Sonia insiste en que muchas necesidades no desaparecen cuando termina la quimioterapia o la cirugía.

Continúan las revisiones, la incertidumbre y muchas secuelas físicas y emocionales que afectan a la calidad de vida.

Por ello considera fundamental que el acompañamiento continúe también durante esta etapa.

La importancia de los centros especializados

Otro de los mensajes más contundentes de la entrevista tiene que ver con la necesidad de que todas las pacientes tengan acceso a equipos especializados.

La Dra. Calvo explica que el cáncer de ovario requiere la participación coordinada de oncólogos, ginecólogos oncológicos, cirujanos, radiólogos, anatomopatólogos, genetistas, enfermería especializada y otros profesionales.

Por eso defiende que todas las pacientes sean evaluadas en equipos multidisciplinares.

«La paciente tiene que pasar por un comité de tumores. Esto es fundamental.»

Sonia comparte plenamente esta visión y considera que ninguna mujer debería tener menos oportunidades por el simple hecho de vivir en una determinada región o ser atendida en un centro con menos experiencia.

De hecho, expresa una reflexión que resume perfectamente esta reivindicación:

«No puede ser que hayas nacido en un lugar en el cual haya menos posibilidades y tú tengas que morirte.»

La humanidad que siguen reclamando las pacientes

Si hubiera que resumir toda la entrevista en una sola necesidad, probablemente sería esta.

Cuando se le pregunta qué faltó durante parte de su recorrido asistencial, Sonia responde de forma inmediata:

«A falta alguna, la humanidad.»

No se refiere únicamente a los tratamientos.

Habla de cercanía.

De empatía.

De sentirse comprendida.

De tener delante a profesionales capaces de explicar, acompañar y comprender lo que una paciente está viviendo en uno de los momentos más difíciles de su vida.

La Dra. Calvo comparte esa reflexión y recuerda que la excelencia científica y la humanidad no son conceptos incompatibles. Al contrario, deben caminar juntas.

Sexualidad: una conversación todavía pendiente

La entrevista también aborda uno de los temas menos visibles del cáncer ginecológico.

Tanto Sonia como la Dra. Calvo consideran que todavía existe una importante falta de información sobre las consecuencias sexuales y hormonales de la enfermedad y de sus tratamientos.

La menopausia precoz, la sequedad vaginal, los cambios corporales o las dificultades en las relaciones sexuales afectan a muchas mujeres y, sin embargo, continúan siendo asuntos que a menudo reciben menos atención de la necesaria.

La oncóloga establece una comparación muy clara. Mientras que en patologías como el cáncer de próstata es habitual informar desde el principio sobre las posibles consecuencias sexuales del tratamiento, en los cánceres ginecológicos todavía queda margen de mejora.

Para ambas, la salud sexual forma parte de la calidad de vida y debe abordarse con normalidad, sensibilidad y rigor.

Cuando las necesidades empiezan al salir de la consulta

A medida que avanzaba la conversación, aparecía una realidad que tanto Sonia como la Dra. Núria Calvo conocen bien: muchas de las necesidades más importantes de las pacientes surgen cuando termina la consulta médica.

La cirugía, la quimioterapia o los tratamientos dirigidos son fundamentales, pero no siempre bastan para afrontar el impacto emocional, físico y social que deja la enfermedad.

La Dra. Calvo explica que, aunque la atención médica ha avanzado enormemente, los recursos de apoyo siguen siendo insuficientes en muchos casos. De hecho, reconoce que disponer de una única psicooncóloga para todos los pacientes oncológicos limita mucho la capacidad de respuesta.

Por ello destaca la importancia de iniciativas complementarias como Fundació Kãlida, un centro vinculado al entorno del Hospital de Sant Pau que ofrece apoyo integral a personas con cáncer. Allí las pacientes pueden acceder a atención psicooncológica, asesoramiento nutricional, fisioterapia, ejercicio adaptado y actividades que favorecen el contacto con otras personas que atraviesan situaciones similares.

Para la oncóloga, estos espacios ayudan a cubrir necesidades que muchas veces quedan fuera de la atención estrictamente sanitaria y permiten acompañar a la persona de una forma más completa.

La experiencia de Sonia apunta en la misma dirección.

A lo largo de la entrevista explica que una de las ayudas más valiosas que encontró fue poder hablar con otras mujeres que ya habían recorrido el mismo camino.

A través de ASACO, la Asociación de Afectadas por Cáncer de Ovario y Ginecológico, descubrió que muchas de las dudas, miedos e inquietudes que experimentaba eran compartidas por otras pacientes. La asociación ofrece grupos de apoyo, actividades, encuentros y recursos que complementan la atención sanitaria tradicional. Además, desarrolla iniciativas como el Proyecto Bienestar, que facilita acceso a sesiones de psicooncología y fisioterapia para mujeres afectadas por cáncer ginecológico.

La conversación deja una conclusión clara: las pacientes necesitan tratamientos eficaces, pero también apoyo emocional, información, acompañamiento y espacios donde sentirse comprendidas.

Porque, como demuestra la experiencia de Sonia, la recuperación no depende únicamente de lo que ocurre dentro del hospital. También depende de todo aquello que ayuda a reconstruir la vida cuando se vuelve a casa.

ASACO y Fundació Kālida son solo dos ejemplos de la valiosa labor que realizan muchas asociaciones, fundaciones y grupos de apoyo en toda España. Organizaciones que ayudan a cubrir necesidades emocionales, sociales y prácticas que a menudo van más allá de la atención estrictamente médica y que resultan fundamentales para muchas pacientes y sus familias.

Investigación: la principal fuente de esperanza

A lo largo de toda la entrevista hay una palabra que aparece una y otra vez: esperanza.

Y gran parte de esa esperanza tiene su origen en la investigación.

La Dra. Calvo explica que los avances en genética, biomarcadores, medicina personalizada, inhibidores PARP y nuevos tratamientos están transformando el abordaje del cáncer de ovario.

Hoy existen opciones terapéuticas que hace apenas unos años no estaban disponibles.

Estos avances no solo permiten vivir más tiempo. También permiten vivir mejor.

Por eso ambas coinciden en que la investigación debe seguir siendo una prioridad.

Porque detrás de cada avance científico hay pacientes y familias que encuentran nuevas oportunidades.

Aprender a vivir de otra manera

Siete años después del diagnóstico, Sonia mira hacia atrás con una perspectiva diferente.

La enfermedad le obligó a replantearse muchas cosas, pero también le enseñó a valorar el presente y a centrarse en aquello que realmente importa.

Resume esa experiencia con una frase cargada de significado:

«Pusimos el contador a cero y volvimos a la vida. Nos dio otra oportunidad para seguir en este mundo.»

No habla desde la ingenuidad ni desde el optimismo fácil. Habla desde la experiencia de quien ha convivido con la incertidumbre, las revisiones y el miedo, pero también con la esperanza y el aprendizaje.

Una conclusión compartida

La conversación entre Sonia Cabezón y la Dra. Núria Calvo deja una conclusión clara.

Las pacientes necesitan investigación, tratamientos innovadores y acceso a centros especializados.

Necesitan diagnósticos más rápidos.

Necesitan hablar de sexualidad sin tabúes.

Necesitan apoyo psicológico.

Necesitan asociaciones que las acompañen.

Y necesitan que las escuchen.

Porque detrás de cada cáncer de ovario hay una mujer con una historia, una familia, unos proyectos y unos miedos.

Y porque, como recuerda Sonia, incluso en los momentos más difíciles sigue existiendo algo imprescindible para avanzar: la humanidad.

Manuel Nadal
Sobre el autor Por Manuel Nadal

Manuel Nadal

Autor del artículo

Logo Manuel Nadal blanco

Mapa del sitio web

Quiénes Somos

Consumo

eHealth

Investigación Cualitativa

Investigación Cuantitativa

Transcripciones

Blog

Contacta

Formulario de contacto

Participa

Texto Legal

Aviso legal

Política de privacidad

Accesibilidad

💬 Escríbeme por WhatsApp

Sígueme