Las infecciones de transmisión sexual se disparan en España: por qué aumentan y cómo podemos frenarlas

La Dra. Luz Martín-Carbonero es especialista en Medicina Interna y subespecialista en enfermedades infecciosas (VIH e ITS) del Hospital Universitario La Paz. Desde hace más de dos décadas atiende a personas con VIH e infecciones de transmisión sexual, una experiencia que combina con la investigación clínica sobre nuevos tratamientos. Desde su consulta ha sido testigo de una transformación sin precedentes: ha visto cómo el VIH ha pasado de ser una enfermedad prácticamente mortal a convertirse en una infección crónica controlable, pero también cómo, de forma paralela, las infecciones de transmisión sexual han vuelto a crecer con fuerza.

Durante muchos años, el miedo al VIH hizo que millones de personas cambiaran su forma de vivir la sexualidad. El preservativo pasó a formar parte de las relaciones sexuales de una generación que había visto cómo una infección podía cambiar una vida para siempre.

Hoy ese escenario es muy diferente.

La medicina ha conseguido un éxito extraordinario. Los tratamientos actuales permiten que las personas con VIH tengan una esperanza de vida prácticamente normal y una calidad de vida impensable hace apenas tres décadas.

Sin embargo, ese mismo avance ha traído consigo una consecuencia inesperada.

Mientras el VIH se controla cada vez mejor, las infecciones de transmisión sexual vuelven a crecer a un ritmo que preocupa a los especialistas.

La clamidia bate récords.

La gonorrea continúa aumentando.

La sífilis prácticamente ha duplicado su incidencia en la última década.

Fuente: elaboración propia a partir de Vigilancia epidemiológica de las infecciones de transmisión sexual, 2024. Unidad de vigilancia de VIH, ITS y hepatitis B y C. Centro Nacional de Epidemiología, Instituto de Salud Carlos III y Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud, 2025.

Y enfermedades que hace años parecían poco frecuentes vuelven a aparecer con una intensidad desconocida para muchos profesionales jóvenes.

No se trata únicamente de estadísticas.

Detrás de cada diagnóstico hay una historia, una pareja, una familia o un proyecto de vida que puede verse afectado.

¿Por qué está ocurriendo?

¿Qué ha cambiado en nuestra forma de relacionarnos?

¿Estamos realmente peor informados que hace veinte años?

La Dra. Luz Martín-Carbonero lleva más de veinticinco años intentando responder a esas preguntas desde el mismo lugar: la consulta.

Y pocas personas han visto esta evolución tan de cerca como ella.

▶️ Si prefieres, puedes ver un resumen en vídeo de esta entrevista antes de continuar con la lectura.

«Se están disparando todas las enfermedades de transmisión sexual»

Hay una frase que resume perfectamente la preocupación de la especialista.

No necesita adornos.

«En los últimos diez años, y sobre todo a partir de 2021 y 2022, se están disparando todas las enfermedades de transmisión sexual.»

No habla de una infección concreta.

Habla de una tendencia general.

La clamidia continúa creciendo.

La gonorrea registra cada vez más diagnósticos.

El linfogranuloma venéreo aumenta de forma llamativa.

Y la sífilis, lejos de desaparecer, «se ha doblado desde hace diez años», explica la doctora.

Incluso enfermedades que tradicionalmente no se relacionaban tanto con la transmisión sexual están cambiando su patrón epidemiológico.

«La hepatitis C, que hasta hace años era una enfermedad que no se asociaba con prácticas sexuales, en los últimos años vemos que, cuando aparece una infección nueva, normalmente es de adquisición por vía sexual.»

La pregunta es inevitable.

¿Qué está ocurriendo para que prácticamente todas las infecciones sigan la misma tendencia?

La respuesta, explica la especialista, no puede reducirse a una única causa.

No existe una única explicación

Sería cómodo pensar que todo se debe a una sola causa.

Una aplicación móvil.

Las redes sociales.

La falta de campañas.

O los cambios en la forma de relacionarnos.

Pero la realidad es bastante más compleja.

La Dra. Martín-Carbonero habla de un conjunto de factores que se han ido acumulando durante los últimos años hasta desembocar en la situación actual.

El primero tiene que ver con un cambio evidente en la sociedad.

Nuestra forma de vivir la sexualidad ya no es la misma que hace veinte o treinta años.

«La vida sexual de la gente ha cambiado mucho. Tenemos más parejas sexuales. Somos menos monógamos. Y claro, todo esto hace que las bacterias y los virus que se transmiten por vía sexual estén pasando de unos a otros.»

No hay ningún juicio moral en sus palabras.

Simplemente describe una realidad epidemiológica.

Cuantas más parejas sexuales existen dentro de una red de contactos, mayores son las posibilidades de transmisión de cualquier infección.

Y eso ocurre con independencia de la edad, el nivel educativo o la condición social.

Los jóvenes concentran buena parte de los nuevos diagnósticos

Aunque las infecciones de transmisión sexual pueden aparecer a cualquier edad, la especialista reconoce que existe un grupo especialmente afectado.

«Lo vemos realmente en cualquier edad, pero es verdad que donde más lo vemos es alrededor de los 25 o 35 años.»

Sin embargo, inmediatamente añade un dato que merece una reflexión.

No se trata únicamente de adultos jóvenes.

Cada vez aparecen más casos entre adolescentes.

«Es importante saber que también hay un porcentaje importante de chavales y chavalas más jóvenes que tienen infecciones de transmisión sexual.»

Y aporta una cifra especialmente llamativa.

«En los últimos años casi el 10 % de las enfermedades de transmisión sexual se han diagnosticado en chavales menores de 20 años.»

No significa que los adolescentes sean el grupo con mayor incidencia.

Pero sí demuestra que el problema comienza mucho antes de lo que la mayoría de la población imagina.

«Vemos muchas enfermedades de transmisión sexual en gente muy joven.»

La percepción del riesgo ha cambiado por completo

Quizá el cambio más importante no sea el número de parejas.

Ni siquiera las nuevas formas de relacionarse.

Para la Dra. Martín-Carbonero existe otro factor todavía más determinante.

La percepción del riesgo.

Cuando le pregunto directamente si la sociedad ha dejado de preocuparse por estas infecciones, responde sin dudar.

«Absolutamente.»

Después desarrolla la idea.

«Hace años sabíamos que podíamos tener determinadas enfermedades de transmisión sexual. Ahora yo creo que la gente joven no está muy informada o, desde luego, la sensación de riesgo ha disminuido muchísimo.»

No habla únicamente de desconocimiento.

Habla de una percepción distinta del peligro.

Y cuando el riesgo deja de percibirse como algo cercano, también cambian los hábitos de prevención.

Es un fenómeno bien conocido en salud pública.

Las personas no solemos actuar únicamente en función del riesgo real.

Actuamos, sobre todo, en función del riesgo que creemos tener.

Una educación sexual que nunca terminó de llegar

La conversación deriva entonces hacia uno de los asuntos que la doctora considera más preocupantes.

La educación afectivo-sexual.

No tarda ni unos segundos en responder.

«Creo que no ha habido buenas campañas de educación sexual.»

Pero su reflexión va mucho más allá de repartir folletos o explicar cómo se coloca un preservativo.

Para ella, la educación sexual debería formar parte del desarrollo normal de cualquier niño.

«La educación afectivo-sexual no solo de enfermedades de transmisión sexual, sino también de afectividad, es algo que debería estar en los colegios desde que los niños son muy pequeños e ir hablando de esto poco a poco.»

Mientras habla, transmite la sensación de que este es uno de los temas que más le preocupa.

No entiende por qué una cuestión relacionada con la salud termina convirtiéndose con frecuencia en un debate ideológico.

«No sé por qué tiene que ser una batalla política.»

Y concluye con una frase que resume perfectamente su pensamiento.

«Creo que todos los niños deberían tener derecho a saber lo que es el sexo, las relaciones y las enfermedades.»

No habla de adelantar etapas.

Habla de ofrecer información adaptada a cada edad para que, cuando llegue el momento de iniciar las relaciones sexuales, los jóvenes dispongan de herramientas para protegerse.

El miedo al VIH desapareció… y todo cambió

Hay un momento de la entrevista en el que la conversación adquiere una dimensión histórica.

Porque, para entender el aumento de las ITS, hay que entender antes qué ha ocurrido con el VIH.

Y ahí la Dra. Martín-Carbonero hace una reflexión que, probablemente, resume mejor que ninguna otra el cambio vivido en las últimas décadas.

«Se ha perdido el miedo al VIH.»

Cuando una gran victoria médica cambia el comportamiento de toda una sociedad

Durante los años ochenta y buena parte de los noventa, el VIH condicionó la forma de entender las relaciones sexuales.

Quienes vivieron aquella época recuerdan campañas de prevención constantes, hospitales llenos de pacientes jóvenes y una enfermedad para la que apenas existían tratamientos eficaces.

El miedo era real.

Y ese miedo tuvo un efecto secundario positivo.

El preservativo pasó a formar parte de la rutina de muchas personas y, junto con él, disminuyeron otras infecciones de transmisión sexual.

Pero la medicina avanzó.

Y avanzó mucho.

La Dra. Martín-Carbonero ha vivido esa transformación desde dentro.

Comenzó a trabajar con personas con VIH a finales de los años noventa y ha visto cómo la enfermedad cambiaba radicalmente.

Hoy, explica, el problema ya no es el mismo.

«El hecho de que el VIH se haya convertido en una enfermedad crónica que no mata hace que la gente joven no tenga miedo.»

No es una crítica.

Es una constatación.

Las generaciones que no vivieron los peores años de la epidemia difícilmente pueden sentir el mismo temor que quienes vieron fallecer a familiares, amigos o compañeros de trabajo.

Y esa pérdida del miedo ha tenido consecuencias.

La especialista lo explica recurriendo a una escena que observa con frecuencia en la consulta.

«Yo lo veo en mi consulta. Chavales jóvenes recién diagnosticados de infección por VIH… es como si tuviesen un catarro. Y dices: bueno, es verdad que no te vas a morir de esto, pero esto lo vas a llevar toda tu vida.»

La frase impacta.

Porque refleja hasta qué punto ha cambiado la percepción de la enfermedad.

El VIH sigue sin tener cura definitiva.

Obliga a mantener tratamiento durante toda la vida.

Requiere controles médicos periódicos.

Pero, afortunadamente, ya no se percibe como aquella sentencia que fue durante décadas.

Y, precisamente por eso, muchas personas han dejado de asociar las relaciones sexuales con un riesgo importante.

Cuando desaparece el miedo, desaparece también el preservativo

La Dra. Martín-Carbonero establece una relación muy clara entre ambos fenómenos.

«Esa pérdida de miedo ha hecho que se deje de usar el preservativo y eso hace, colateralmente, que empiecen a aumentar muchísimas otras enfermedades de transmisión sexual.»

La reflexión va todavía más allá.

Porque recuerda algo que con frecuencia olvidamos.

«El preservativo no solo evitaba el VIH. Evitaba muchas otras enfermedades de transmisión sexual.»

Ese quizá sea uno de los grandes mensajes de toda la entrevista.

Durante años el preservativo se identificó casi exclusivamente con el VIH.

Sin embargo, protege también frente a la gonorrea, la clamidia, la sífilis y muchas otras infecciones.

Cuando deja de utilizarse, no aumenta únicamente el VIH.

Aumenta prácticamente todo.

«El preservativo no solo evitaba el VIH. Evitaba muchas otras enfermedades de transmisión sexual.»

La PrEP: uno de los mayores avances en prevención del VIH

Hablar hoy de prevención del VIH obliga a hablar de la PrEP (profilaxis preexposición).

Aunque para muchos ciudadanos sigue siendo un concepto desconocido, ha cambiado la prevención de la infección en personas con alto riesgo de exposición.

La Dra. Martín-Carbonero la explica de forma sencilla.

«La PrEP es la profilaxis preexposición al VIH.»

¿En qué consiste?

En administrar un tratamiento preventivo a personas que, por sus prácticas sexuales o circunstancias personales, presentan un riesgo elevado de adquirir la infección.

«Se sabe desde hace casi diez años que, si en poblaciones con mucho riesgo de adquirir el VIH tomas una medicación a diario, el riesgo de infectarte es cero.»

No habla de reducir el riesgo.

Habla de evitar prácticamente la infección cuando el tratamiento se utiliza correctamente.

Es una revolución comparable a la que supusieron en su momento las vacunas frente a determinadas enfermedades infecciosas.

España comenzó a implantar estos programas poco antes de la pandemia.

Hoy, explica la especialista, entre 20.000 y 30.000 personas reciben PrEP en nuestro país.

Pero insiste en una idea fundamental.

La PrEP protege frente al VIH.

No protege frente al resto de infecciones de transmisión sexual.

Y ahí aparece de nuevo el papel del preservativo.

¿Qué es el PrEP?

Consiste en tomar medicación antes de una posible exposición al VIH para evitar la infección.

Está indicada, principalmente, en personas con alto riesgo de exposición.

✔ Reduce de forma extraordinaria el riesgo de adquirir el VIH.

No protege frente a la clamidia, la gonorrea, la sífilis, el VPH ni el herpes genital.

Por eso, la PrEP no sustituye al preservativo, sino que lo complementa.

Una segunda revolución: «Indetectable = Intransmisible»

Si la PrEP ha cambiado la prevención, existe otro concepto que ha cambiado la vida de las personas que ya viven con VIH.

Es uno de los mensajes más importantes de toda la entrevista.

Y, probablemente, uno de los menos conocidos por la población general.

La Dra. Martín-Carbonero lo resume así:

«Una persona que tiene VIH, si está en tratamiento, no transmite la enfermedad.»

No es un deseo.

No es una hipótesis.

Es una evidencia científica demostrada.

Cuando una persona sigue correctamente su tratamiento y mantiene una carga viral indetectable, no transmite el virus por vía sexual.

Para miles de pacientes ha supuesto recuperar una parte muy importante de su vida.

Poder formar una pareja sin miedo.

Poder mantener relaciones sexuales con tranquilidad.

Poder pensar en tener hijos.

Sin transmitir la infección.

Y esa historia, que durante años parecía imposible, merece ocupar un lugar destacado en el reportaje porque representa uno de los mayores logros de la medicina moderna.

Del miedo a la esperanza: así ha cambiado el VIH en apenas dos décadas

Cuando la Dra. Luz Martín-Carbonero comenzó a trabajar con personas con VIH, a finales de los años noventa, el panorama era completamente distinto al actual.

Quienes recibían un diagnóstico se enfrentaban a una enfermedad con un pronóstico incierto y a tratamientos complejos, con numerosos comprimidos diarios y efectos secundarios que condicionaban profundamente la vida de los pacientes.

La especialista recuerda perfectamente aquella etapa.

«Antes del 2000 era una sentencia de muerte.»

A partir de entonces comenzó una revolución silenciosa.

No ocurrió de un día para otro.

Fue el resultado de años de investigación, ensayos clínicos y nuevos tratamientos que fueron transformando poco a poco el pronóstico de la enfermedad.

«Ha cambiado muchísimo.»

Quien no haya vivido aquella época quizá no pueda imaginar cómo eran los primeros tratamientos.

La propia doctora los describe.

«Antes eran un montón de pastillas. Tenías que tomar tres veces al día y tenían muchos efectos secundarios.»

Aquellos medicamentos salvaron miles de vidas.

Pero el precio también era alto.

Muchos pacientes desarrollaban alteraciones visibles en la distribución de la grasa corporal, cambios físicos muy llamativos y otros efectos secundarios que, además del impacto sanitario, aumentaban el estigma asociado al VIH.

«Vivimos efectos secundarios muy importantes, como cambios corporales… eran tratamientos muy tóxicos, pero salvaron muchas vidas.»

Hoy la realidad es muy distinta.

En la mayoría de los casos basta un único comprimido al día.

Y algunos pacientes ni siquiera necesitan eso.

«Tenemos tratamientos inyectables. Hay gente que se pone dos inyecciones cada dos meses y con eso no hace falta que tome ninguna medicación.»

La diferencia entre ambas épocas resulta difícil de exagerar.

No solo porque los tratamientos sean más cómodos.

Sino porque han cambiado completamente el horizonte vital de quienes conviven con el virus.

Poder formar una familia ya no es un sueño imposible

Hay un momento de la entrevista en el que la conversación deja de hablar de medicamentos y empieza a hablar de vida.

Porque, al final, ese es el verdadero impacto de los avances científicos.

No se mide únicamente en años de supervivencia.

Se mide en proyectos que antes eran impensables.

La Dra. Martín-Carbonero menciona uno especialmente significativo.

«Una de las cosas más importantes ha sido que las mujeres pudiesen tener hijos teniendo la certeza de que no les iban a pasar la infección a sus bebés.»

Durante años, muchas mujeres con VIH renunciaron a la maternidad por miedo a transmitir la infección.

Hoy, cuando el tratamiento consigue mantener el virus controlado, la situación es completamente distinta.

«Si la madre está indetectable, el bebé nace sin la infección y perfectamente.»

No es únicamente un dato médico.

Es una historia de esperanza.

Es la posibilidad de construir una familia sin que el diagnóstico determine el futuro.

Y esa transformación resume, probablemente mejor que ninguna otra, hasta dónde ha llegado la investigación en VIH.

El estigma también necesita tratamiento

Aunque la ciencia ha avanzado de forma espectacular, la doctora reconoce que todavía queda una asignatura pendiente.

El estigma.

Muchas personas siguen asociando el VIH a ideas que dejaron de ser ciertas hace muchos años.

Por eso insiste tanto en explicar el significado de una frase que ya forma parte de la práctica clínica diaria.

Indetectable = Intransmisible.

No es un eslogan.

Es un mensaje basado en la evidencia científica.

Cuando una persona mantiene una carga viral indetectable gracias al tratamiento, no transmite el virus por vía sexual.

«Si tiene el virus indetectable, es intransmisible.»

Y añade una explicación todavía más directa.

«Si tú te tomas tu tratamiento, no le vas a transmitir la enfermedad a tu pareja.»

Estas palabras no solo ayudan a entender cómo funciona el tratamiento.

También contribuyen a desmontar prejuicios que continúan afectando a miles de personas.

Porque el desconocimiento sigue siendo una de las formas más persistentes de discriminación.

Indetectable = Intransmisible

Cuando una persona con VIH:

  • sigue correctamente el tratamiento;
  • mantiene una carga viral indetectable;
  • realiza los controles médicos habituales;

no transmite el VIH por vía sexual.

Es uno de los mayores avances científicos de las últimas décadas y uno de los mensajes más importantes para reducir el estigma asociado al VIH.

Las ITS más frecuentes: conocerlas también es prevenirlas

Tras analizar las causas del aumento de las infecciones de transmisión sexual, la conversación se centra en las enfermedades que la Dra. Martín-Carbonero diagnostica con mayor frecuencia.

No todas se comportan igual.

No todas producen síntomas.

Y no todas tienen las mismas consecuencias.

Precisamente por eso, insiste en la importancia de conocerlas.

Porque muchas veces el problema no es únicamente la infección.

Es llegar demasiado tarde al diagnóstico.

Clamidia: la infección que muchas personas no saben que tienen

La clamidia es actualmente una de las ITS más frecuentes.

Y también una de las más silenciosas.

Está causada por una bacteria y afecta prácticamente por igual a hombres y mujeres.

Sin embargo, en ellas puede tener consecuencias especialmente importantes si no se detecta a tiempo.

«Es importante la detección porque puede acabar produciendo problemas de esterilidad.»

Además, puede provocar vaginitis, uretritis, molestias al orinar, dolor o sangrado rectal e inflamación de ganglios.

La buena noticia es que dispone de un tratamiento eficaz.

«El tratamiento es antibiótico.»

Lo realmente importante es no dejar pasar los síntomas… o, incluso, hacerse pruebas cuando no existen síntomas pero sí prácticas de riesgo.

Porque muchas personas descubren la infección de forma completamente casual.

Gonorrea: una infección que sigue ganando terreno

Junto con la clamidia, la gonorrea es una de las infecciones de transmisión sexual que más preocupan actualmente a los especialistas.

También está producida por una bacteria y puede afectar a diferentes zonas del organismo dependiendo del tipo de práctica sexual.

La Dra. Martín-Carbonero explica que la forma de presentación puede variar mucho de una persona a otra.

«Si la tienes en el recto, te va a producir secreción de pus por el recto, mucho dolor y, a veces, fiebre. Si es uretral, produce una secreción purulenta, con fiebre, dolor y molestias.»

En algunos pacientes la infección puede complicarse y producir artritis o extenderse a otros órganos.

Aunque suele ser más frecuente en hombres, la especialista recuerda que las mujeres también pueden padecerla y que nunca debe descartarse únicamente por el sexo de la persona.

Como ocurre con otras infecciones bacterianas, el tratamiento es antibiótico.

Sin embargo, aquí aparece un reto añadido.

No todos los antibióticos sirven.

«Cada una tiene un tratamiento más orientado. Es verdad que, cuando una persona llega con una clínica compatible con una infección de transmisión sexual, a veces ponemos un tratamiento más genérico mientras esperamos los resultados, pero después son tratamientos más específicos.»

Esa precisión resulta cada vez más importante debido al aumento de las resistencias bacterianas observado en distintos países.

Por eso insiste en que nunca debe recurrirse a la automedicación.

Sífilis: una enfermedad antigua que vuelve a recordarnos que nunca desapareció

Pocas infecciones tienen tanta historia como la sífilis.

Durante siglos ha acompañado a la humanidad.

Y, sin embargo, sigue siendo una gran desconocida.

La Dra. Martín-Carbonero sonríe al recordar una curiosidad histórica.

«Los españoles dicen que es la enfermedad francesa; los franceses, la enfermedad española… unos se van pasando la bola a otros.»

La anécdota sirve para introducir una enfermedad que puede resultar extremadamente grave si no se diagnostica.

Todo suele empezar con una pequeña úlcera.

Una lesión que, en muchas ocasiones, desaparece sola.

Y precisamente ahí reside parte del problema.

Muchas personas creen que la infección ha desaparecido.

Pero la bacteria continúa en el organismo.

«Si no la tratas en el momento, puede acabar produciendo una enfermedad que aparezca diez, veinte o treinta años después de haberte infectado.»

Las consecuencias pueden ser muy diversas.

Problemas cardiovasculares.

Afectación de la aorta.

Lesiones óseas.

Manifestaciones cutáneas.

Alteraciones neurológicas.

Incluso demencia o trastornos psiquiátricos.

La sífilis recuerda que una infección aparentemente banal puede tener consecuencias muy importantes décadas después.

Una señal de alarma que preocupa especialmente

Mientras habla de la sífilis, la doctora hace una pausa.

Recuerda un aspecto que considera especialmente importante y que no quiere dejar fuera de la entrevista.

La sífilis congénita.

Es decir, la transmisión de la infección de la madre al bebé durante el embarazo.

«La sífilis congénita parecía que estaba erradicada.»

Sin embargo, la situación está cambiando.

«En España está empezando a haber casos. En los últimos años creo que ha habido diez casos de sífilis congénita que no había habido nunca.»

La explicación suele encontrarse en diagnósticos tardíos o en la ausencia de seguimiento durante el embarazo.

Y las consecuencias pueden ser devastadoras.

«Es una enfermedad muy grave; puede producir la muerte y muchas otras complicaciones.»

Por eso insiste en la importancia de los controles prenatales y del cribado sistemático durante la gestación.

Virus del Papiloma Humano: la prevención tiene nombre propio

Si existe una infección frente a la que la medicina dispone de una herramienta extraordinariamente eficaz, esa es el Virus del Papiloma Humano (VPH).

La Dra. Martín-Carbonero recuerda que no hablamos de un único virus.

Existen alrededor de un centenar de tipos diferentes.

Algunos producen verrugas.

Otros pueden favorecer el desarrollo de distintos tipos de cáncer.

«Está asociado con el cáncer de cuello uterino, con el cáncer anal y también con el cáncer laríngeo. Cada vez se asocia con más cánceres.»

La buena noticia es que hoy contamos con una vacuna eficaz.

Y la especialista no duda al valorar su importancia.

«Lo bueno del papiloma es que a día de hoy ya tenemos vacuna.»

Primero se administró a las niñas.

Después se incorporó también a los niños.

Y ese cambio supone un avance muy importante desde el punto de vista de la salud pública.

La doctora recuerda, además, que actualmente la vacunación también puede estar indicada en determinados adultos con mayor riesgo.

«Está indicada hasta los 40 años, especialmente en personas de riesgo.»

La vacunación no elimina la necesidad de revisiones ni de otras medidas preventivas.

Pero sí representa una de las intervenciones con mayor impacto potencial para reducir determinados cánceres relacionados con el VPH.

Herpes genital: una infección que puede volver a aparecer

Entre las infecciones de transmisión sexual más frecuentes también se encuentra el herpes genital.

A diferencia de las bacterias, los virus tienen un comportamiento distinto.

No desaparecen completamente del organismo.

Permanecen latentes.

Y pueden reactivarse años después.

La Dra. Martín-Carbonero lo explica recurriendo a un ejemplo muy conocido.

«Es lo mismo que tenemos muchas veces en las calenturas de la boca. Son virus que están con nosotros todo el rato, pero suelen estar dormidos. En momentos determinados se despiertan y se reactivan.»

Cuando eso ocurre aparecen las lesiones características.

Ampollas.

Úlceras.

Dolor.

Molestias al orinar o durante las relaciones sexuales.

No suele ser una enfermedad grave.

Pero sí puede resultar muy molesta.

Por eso insiste en consultar cuanto antes.

«Si es la primera vez que aparece, es muy importante tratarlo pronto, porque así se puede abortar el episodio.»

Y cuando los brotes vuelven a repetirse también existen tratamientos eficaces.

«Si reaparece varias veces, hay que empezar tratamiento para evitar que vaya a más.»

Las principales ITS de un vistazo

InfecciónAgente causal¿Tiene tratamiento?
ClamidiaBacteriaSí, antibióticos
GonorreaBacteriaSí, antibióticos específicos
SífilisBacteriaSí, antibióticos
VPHVirusNo elimina el virus, pero existe vacuna preventiva
Herpes genitalVirusSe controlan los brotes con antivirales
VIHVirusNo tiene cura definitiva, pero el tratamiento controla completamente la infección

La mayoría de las ITS pueden prevenirse

Después de más de una hora de conversación hay una idea que aparece una y otra vez.

La prevención.

La Dra. Martín-Carbonero insiste en que la medicina dispone hoy de herramientas extraordinarias.

Tenemos vacunas.

Disponemos de la PrEP.

Existen tratamientos muy eficaces.

Las pruebas diagnósticas son cada vez más accesibles.

Pero nada de eso sustituye al conocimiento.

Ni a la responsabilidad.

Ni al diagnóstico precoz.

De hecho, uno de los grandes problemas es que muchas infecciones pasan completamente desapercibidas.

No producen síntomas.

Y precisamente por eso continúan transmitiéndose.

La especialista insiste en que cualquier persona con una vida sexual activa debería normalizar las pruebas de detección, especialmente cuando existen nuevas parejas o prácticas de riesgo.

No se trata de desconfiar.

Se trata de cuidarse. Y de cuidar también a la otra persona

¿Cuándo conviene hacerse una prueba de ITS?

✔ Tras una relación sexual sin preservativo con una nueva pareja.

✔ Si aparece cualquier lesión, secreción o dolor genital.

✔ Antes de dejar de utilizar el preservativo en una relación estable.

✔ Si se tienen varias parejas sexuales.

✔ Siempre que exista la duda de haber estado expuesto a una infección.

No es necesario tener síntomas para hacerse una prueba.

Cinco mitos que siguen favoreciendo los contagios

Uno de los bloques más didácticos de la entrevista llega casi al final.

La Dra. Martín-Carbonero responde con rapidez a algunas de las falsas creencias más frecuentes.

Y todas tienen algo en común.

Pueden retrasar el diagnóstico.

«Si no tengo síntomas, no tengo una ITS.»

Falso.

Muchas infecciones pueden pasar meses o incluso años sin producir ninguna molestia.

«El sexo oral no transmite infecciones.»

Falso.

La gonorrea, la sífilis o la clamidia también pueden transmitirse mediante sexo oral.

«Solo tienen ITS las personas con muchas parejas.»

Falso.

Basta una única relación con una persona infectada para adquirir cualquiera de estas enfermedades.

«La píldora anticonceptiva protege frente a las ITS.»

No.

Previene embarazos.

No evita infecciones.

«Todas las ITS dejan secuelas.»

Tampoco.

Muchas se curan completamente cuando se diagnostican a tiempo.

Y ahí vuelve a aparecer el mensaje que atraviesa toda la entrevista.

Diagnosticar pronto cambia el pronóstico.

Más allá de las infecciones: una forma de entender la medicina

Hay algo que llama la atención durante toda la conversación con la Dra. Luz Martín-Carbonero.

Nunca habla únicamente de enfermedades.

Habla de personas.

Quizá tenga que ver con que lleva más de veinticinco años acompañando a pacientes que han vivido momentos extremadamente difíciles.

Cuando le pregunto qué sigue motivándola después de tantos años, no habla de la tecnología.

Ni de los tratamientos.

Ni de la investigación.

Responde de forma mucho más sencilla.

«A mí me motiva mucho trabajar con gente. Me parece una cosa muy humana y, al final, que te llena muchísimo.»

Después añade otra reflexión que ayuda a entender por qué continúa disfrutando de una especialidad tan exigente.

«Es una especialidad que está en constante evolución. En ningún momento puedo decir que he tenido un año sin tener que estudiar nada.»

Quizá esa combinación explique buena parte de su trayectoria.

La cercanía con los pacientes.

Y la necesidad permanente de seguir aprendiendo.

Hablar de sexualidad también es hacer prevención

A menudo pensamos que la prevención consiste únicamente en utilizar un preservativo.

O en hacerse una prueba.

O en vacunarse.

Todo eso es importante.

Pero, después de escuchar a la Dra. Martín-Carbonero durante más de una hora, queda la sensación de que el verdadero reto empieza mucho antes.

Empieza hablando.

En casa.

En los colegios.

En la consulta.

Con naturalidad.

Sin miedo.

Sin prejuicios.

Porque las infecciones de transmisión sexual no distinguen entre edades, profesiones o estilos de vida.

Y el silencio nunca ha sido una herramienta eficaz para combatirlas.

La medicina ha conseguido transformar el VIH en una enfermedad crónica controlable.

Ahora el siguiente gran desafío pasa por evitar que el resto de las infecciones continúen creciendo.

Y eso ya no depende únicamente de nuevos medicamentos.

Depende también de información rigurosa.

De educación.

Y de recuperar una idea sencilla que resume toda la entrevista.

La salud sexual también es salud.

«Creo que es una información y una educación que falta totalmente. El tema es muy interesante y muy importante.»

💬 ¿A quién te gustaría que entrevistáramos?

En Voces de la Salud creemos que muchas buenas entrevistas pueden surgir de las propuestas de quienes nos leen.

¿Conoces a algún profesional sanitario, investigador, paciente o representante de una asociación cuya experiencia merezca ser compartida? ¿Hay algún tema de salud que te gustaría que abordáramos?

Nos encantará recibir tu propuesta.

📧 manuel.nadal@manuelnadal.com
📱 WhatsApp: 619 922 973

Quizá la próxima entrevista de Voces de la Salud nazca gracias a tu sugerencia.

🤝 ¿Te gustaría participar en Voces de la Salud?

Si eres profesional sanitario, investigador, paciente o formas parte de un hospital, una sociedad científica, una universidad o una asociación de pacientes, y crees que tu experiencia puede ayudar a otras personas, estaremos encantados de conocerte.

Buscamos historias, experiencias e iniciativas que contribuyan a acercar la salud a la sociedad de una forma rigurosa, comprensible y humana.

📧 manuel.nadal@manuelnadal.com
📱 WhatsApp: 619 922 973

Toda gran historia merece ser contada. Quizá la próxima sea la tuya.

Manuel Nadal
Sobre el autor Por Manuel Nadal

Manuel Nadal

Autor del artículo

Logo Manuel Nadal blanco

Mapa del sitio web

Quiénes Somos

Consumo

eHealth

Investigación Cualitativa

Investigación Cuantitativa

Transcripciones

Blog

Contacta

Formulario de contacto

Participa

Texto Legal

Aviso legal

Política de privacidad

Accesibilidad

💬 Escríbeme por WhatsApp

Sígueme