Vernos de Nuevo: la iniciativa que convirtió una tablet en un reencuentro durante la pandemia

Hay cosas de la pandemia que todavía vuelven a la memoria sin avisar. No son las cifras ni las ruedas de prensa. A veces es algo más simple: el silencio que quedó en muchos lugares cuando dejaron de permitirse las visitas.

la iniciativa que convirtió una tablet en un reencuentro durante la pandemia

De un día para otro, residencias, hospitales y centros sociales cerraron sus puertas para proteger a las personas más vulnerables. Era necesario, todos lo entendíamos, pero eso no hacía menos duro asumir que muchas familias dejaban de verse sin saber cuándo volverían a hacerlo.

En aquellos primeros días descubrí una iniciativa que estaba empezando en Madrid y que me removió especialmente. Tres personas —Melissa, Pablo y Marta— habían decidido hacer algo ante esa soledad que empezaba a hacerse evidente. Crearon Mirarte otra vez, con una idea tan sencilla que casi parecía obvia: conseguir tablets donadas para que personas ingresadas o residentes pudieran hablar con sus familias por videollamada.

Seguir lo que estaban haciendo hizo pensar que algo así también hacía falta en la Comunitat Valenciana. Aquí se vivían situaciones muy parecidas: profesionales intentando sostener emocionalmente a personas que llevaban semanas sin contacto con sus familias, haciendo todo lo posible dentro de una situación completamente nueva para todos.

Gracias a la generosidad de Melissa, Pablo y Marta surgió la posibilidad de traer la iniciativa aquí. Así nació Vernos de Nuevo, manteniendo la esencia del proyecto original, pero adaptándolo a la realidad de Valencia, Alicante y Castellón.

A partir de ahí todo fue menos épico de lo que puede parecer visto con el tiempo: muchas llamadas, coordinación constante, buscar centros que realmente lo necesitaran y organizar entregas en pleno estado de alarma. Y, sobre todo, muchas personas ofreciendo ayuda sin pedir nada a cambio.

El apoyo de Fisabio fue fundamental para que aquello pudiera avanzar. Su colaboración permitió ordenar el proceso y llegar a los centros donde más urgente era actuar, algo especialmente importante en un momento en el que todo cambiaba cada día.

Entre abril y los meses más difíciles conseguimos entregar 186 tablets en 90 centros de la Comunitat Valenciana. La mayoría fueron residencias de personas mayores, aunque también llegaron a centros de diversidad funcional, un hospital, un centro de acogida y un centro de día de Alzheimer.

Aquí puedes consultar un PDF con los logros alcanzados por Vernos de Nuevo y Fisabio, reflejados en cifras:

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Se abrirá en una pestaña nueva.

Pero, con el tiempo, uno se da cuenta de que las cifras dicen poco.

Lo que permanece son momentos muy concretos: profesionales sujetando una tablet mientras alguien intentaba colocarse delante de la cámara, familias emocionadas esperando al otro lado, silencios largos antes del primer “¿me ves?”. Muchas personas utilizaban una videollamada por primera vez, y en ese instante la tecnología dejaba de importar.

Solo importaba reconocerse.

Creo que ahí entendimos todos que Vernos de Nuevo no iba realmente de dispositivos ni de conexiones. Iba de algo mucho más básico: de no sentirse solo cuando todo alrededor obligaba al aislamiento.

Y también quedó claro que aquello no pertenecía a nadie en particular. Empezó gracias a Melissa, Pablo y Marta en Madrid, continuó en la Comunitat Valenciana gracias a muchas personas distintas y funcionó porque mucha gente decidió implicarse simplemente porque hacía falta.

Quizá por eso sigue siendo uno de los recuerdos más humanos de aquellos meses. Porque incluso cuando no podíamos acercarnos, encontramos la manera de volver a mirarnos.

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